Para:

Asunto:

¡Hola! Sé, por amigos comunes, que te mudas. No he querido llamarte por no interrumpir alguna ocasión especial. Espero que seas feliz en algún sitio y con alguien. Sabrás dónde encontrarme. Cuídate.

[Traducción: ¡Hola! Sé, porque siempre busco algo sobre ti, que te alejas de mí. No he querido llamarte porque me oirás llorando. Espero que algún día sea yo quien pueda hacerte muy feliz. Ven a buscarme. Te quiero.]

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Para:

Asunto:

¿Qué tal? Nunca interrumpes, llama cuando quieras. Espero que tú encuentres tu camino. Te mandaré una postal. Cuídate.

[Traducción: Sé que me quieres, búscame porque te espero. Sé que soy tu destino. Te dejaré mis señas para que me encuentres. Te quiero].

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Y la semántica dejó de obrar un gran milagro.

VVRR

MicroRelatos. 2012.

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– ¿Dónde vas?

– Necesito buscarme.

– Buena suerte.

Una maleta con muy poca ropa, muy poco artículo de higiene y mucha ilusión.

– Llegaste, al fin.

– Vine por ti.

Una maleta con muy poca ropa, muy poco artículo de higiene y mucha ilusión.

– Te irás.

– Cuando me eches de tu vida.

Una maleta con muy poca ropa, muy poco artículo de higiene y mucha ilusión.

– Ya terminé.

– Para entrar deja atrás esa maleta de poca ropa, poco cepillo y mucha ilusión.

Nunca te hizo falta. Y jamás lo viste. Entra, sólo tus intenciones entraban en esa maleta que has arrastrado tantos años.

VVRR.

Cuando se fue, nadie entendió por qué lo hacía, sin maletas.

Ella sí.

No le hacían falta ni ropa ni enseres ni fotografias.

El destino era el único que no admite más que alma limpia.

VVRR.

Microrrelato. Esperar.

20 febrero, 2011

– ¿Me esperarás despierta?

– ¿Cuándo no lo hice?

Importa poco que el sopor atranque el párpado en la mejilla o el dolor en las lumbares se haga insoportable.

En pie y sin ganas de seguir tras la decepción, por quien espera ver despierto a quien no vive más que en la pesadilla amorfa de saber que nadie esperó por él.

VVRR.

Microrrelato. Decepción.

20 febrero, 2011

– Las golondrinas emigran y los osos hibernan.

– ¿Y qué me quieres decir con eso?

– Es algo natural.

– Y natural es la decepción y yo no uso metáforas.

Y en la cama, ahogando el deseo por no azuzar más dolor a una entrega universal que es sólo cosa de uno, la metáfora que se oculta es la pesadilla y las ganas de levantarse pasan a ser la excusa perfecta para dejar pasar otro día en la tristeza de no saber qué es real y qué es mentira.

VVRR.

Conocí a alguien que nunca ví. Y el conocimiento me llevó al afecto.

Amé las palabras que me dejaba en mensajes cortos, las busqué.

Me ayudó a parir sonrisas que duraban semanas.

Quise soñar que lo irreal podía ser real y apareció el miedo.

Hoy tengo algún sueño incumplido y un puñado de sonrisas por deber.

Y ese alguien nunca lo sabrá.

VVRR.

Y volví a equivocarme.

– Puedes contar conmigo.

– Ni tú ni yo somos personas de contarnos los contratiempos.

– Pero estoy, no lo olvides.

Y aunque no lo olvida, tú perteneces a esa nube de vida donde los sueños aún tienen el color de la posibilidad más tangible.

VVRR.