Aforismo

15 octubre, 2013

Cuando el yo profanado 
se va, – más lejos-,
el león del alma 
hace  prodigios.
Un ápice de lealtad
me queda, – ¡ estúpido! –
intacto, palpitante,
para ti,
huésped sin pensión.
Pero sólo un ápice.  Atisbo de voz sorda.
El mudo testigo de tanto que callo
y sufro en silencio,
como una triste almorrana,
virulenta y payasa…
No gastes la última moneda
en una mentirosa tragaperras.
Vas a perder algo más
que ese pobre dinero…
Nunca en la moneda
hizo hogar una felicidad.
VVRR.

luto 015 mod

 

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