Porque sí

21 mayo, 2017

Ni me oyes cuando el detalle se me adhiere

al pecho zaherido y confuso,

pero canto oraciones para ti,

porque sí,

porque los errores no entran en equipaje alguno

cuando una vida tiembla y se aferra a,- quién sabe-, qué imágenes.

 

Ni me verás

porque se han cerrado tus ojos,

porque, cansaditos de observar,

se han rendido al silencio de la ceguera.

Porque sí,

porque no hay culpa ni rencor,

ni juez se atreva a opinar de lo que se desconoce.

 

Yo, seguro la menos indicada,

me quedo con esa conversación pendiente

que tendremos, tarde o temprano,

en algún jardín ideado solamente

para ti… y para mí.

 

Puedes ir con calma, puedes ir tranquila.

Aquello que nos diste suple cualquier “pero”,

todos los “porqués” y la duda más abrasadora.

 

Quedarán, para mí, de tu mano y de tu amor,

ese Naranjo y ese Laurel, herederos de un aroma

y testigos sin testar de una silenciosa vida rota,

hermosos y fuertes, nobles, con el suave rubor

de quien sabe que la lluvia a todos nos toca

y, -aun mojando-, limpia, madura y hace crecer.

 

Me quedo guardado un paseo para ti.

Porque sí.

Porque lo ganaste en un concurso de pala y cubo

aquel día que me miraste, por vez primera,

y fuiste de las pocas personas que me dio más de lo que tuvo.

 

Yo te vi observando ese Laurel.

Yo he sabido del amor por tu Naranjo.

 

Y no me queda duda alguna cuando sus sombras

mitigan el fortísimo calor que me viene dañando:

A ti no te espera juicio alguno

cuando tus dolores trajeron al mundo

esas dos alas que me vienen acompañando…

 

VR. Derechos registrados.

 

 

Quizá ni me crean pero hace apenas unos instantes tuve una revelación casi religiosa cuando recogía la cocina. Confieso que estaba bastante marrana porque hice un caldo “levantamuertos” de tres horas de cocción a fuego lento  con tres mil tipos de verduras distintas, pollo y huesos variopintos y unos filetes empanados con doble capa de huevo y leche.

El porqué podíamos sentir o dejar de sentir demasiadas emociones en paisajes muy iguales. Gran enigma que me surgió, de manera espontánea y a traición, cuando me esmeraba en dar brillo a una vitro cubierta de pan rallado.

Me dí cuenta, qué hijoputa puede ser un rato, de que todos terminamos en una caja de pino, roble, encina, melocotonero o conglomerado.

(Algunos no, todo depende de los hijos o herederos).

Luego giré mi cuerpo y miré a mi perra.  Atrofiada por la maternidad. Y, aparentemente, feliz.

Jamás he visto ojos más leales.

Re-ratos es, simplemente, lo ya comunicado en el simulacro de introducción.

Mi intención es sencilla y humilde. Intentaré narrarles, en otros cuerpos, otras almas y otras maneras de existir y dejarse ser, lo que a todos nos acontece una y otra vez, en ratos que se nos multiplican.

 

Mateo ha sido el primero de un puñado de personajes que siempre podrán ser tú, tu madre, tu amigo, tu novia o tu frutero habitual.

Si te da igual, no sientes, no padeces, no te cuestionas nada o no lloras con un sollozo ajeno, ni lo leas.

¿Para qué?

 

El primer “re-rato” es para él (para Mateo) porque un día supo decir no ante la esclavitud que supone ser un “cuerpito”  complaciente que puede renunciar a su libertad y derechos por no hacer “daño” a otro ser.

Algún día todos levantamos la cabeza por alguien que no está, por alguien que está pero no vemos o por alguien que está y nos hace las lentejas.

Ustedes han caído, como yo, más de una vez y no han sabido salir del agujero. Algunas veces vieron esa mano, otras veces le cavaron el margen y algunas otras se bajaron con ustedes a la misma fosa.

 

¿Se acuerdan de aquella primera vez que le dijeron “no” a esa persona que siempre obtenía de usted un “sí”?

Cómo no…

Mateo lo puede recordar hoy. Yo, entre bayeta y empanado, también. Ustedes, por supuesto.

 

Si todos pudiéramos sentir igual, en el mismo grado y con la misma arritmia, quizá no hubiera ni locos ni filósofos.

Y ahora, imaginen ese supuesto inexacto en el que todos, y cada uno de nosotros, hacemos frente al día que se nos viene.

¿No es verdad que un rato, o el otro, saben saltar de vida en vida, haciéndonos sentir lo mismo?

 

VVRR.

Derechos registrados.

Re-ratos.