Microrrelato. Decidí buscarme.

Lean y relean.

La primera impresión es: “¿Qué quiere decir con este relatillo?”..

Después… Comprobarán que todos y todas ustedes, mis queridos lectores, han estado, sentido o vivido esta ilusión/desazón/espinita/indecisión.

LAS COSAS

 

El Testamento de la Rosa-Muda de prejuicios

A Verónica Victoria Romero Reyes

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No recuerdo cuánto hace que no vomito “Cada 21 días”.

Quizá no hacerlo le ha dado una especie de licencia al inmundo y asqueroso bicho para encontrar el camino a lugares más calentitos. Me supongo, – en mi imaginación llena de realidad-, que el interior de los huesos no era hogar suficiente para alimentarse, matar a inquilinos celulares “buenos”, provocarme dolores físicos que han llegado a una cojera muy rítmica y desatarme huracanes de rumiaciones en la psique.

Como no sé dónde me quedé, comienzo por las Navidades pasadas. A primeros de diciembre nos dijeron que el cáncer óseo avanzaba con rapidez por las palas ilíacas, lumbares y cervicales. La cadera era, y es, un tiovivo. Decidió mi oncóloga-amiga-salvaguarda mantener los antiestrogénicos, subir la pauta analgésica (ya con un arsenal de estupefacientes bastante amplio) y rastrear con PET’s, resonancias, TAC’s con contraste y demás imágenes. Por supuesto, de una nueva pauta de quimio, no me libraba nadie. Ésta vez semanal. Toma, tomate, tómalo, ia-ia-ó. Plof.

Entre tanto, quiso la Suerte que a finales de septiembre, el instinto de alma fraternal llevara a mi hermano a las puertas de mi casa un sábado por la mañana. Se encontró la puerta abierta, a Polilla llorando y a su hermana, entre babas, dando tumbos incomprensibles en la cama. Inmediatamente tocó el botón rojo de Teleasistencia y, ante la demora, llamó una ambulancia. El médico que llegó me desencadenó, según narra el informe, una crisis comicial con estado de ausencia. En palabras de mi hermano yo era la niña del exorcista y mis miembros superiores e inferiores iban a su aire en un estado no programado. Me giran y me meten algo en el culo. Pero yo, que no sé qué cojones le pasa a mi cuerpo, pienso que me he cagado.

Es de lógica. Si tú tienes tu culito seco y, en segundos, está húmedo y te agarran los cachetes… ¿qué deduces?

Me atan a una camilla, me meten en la ambulancia y, estando allí,- hospital- mientras mi hermano me cuenta que parecía Beyoncé en la cama y que él sólo temía por las posibles fracturas de huesos por los tumores, me da otro, esta vez fortísimo, y me meten a todo correr algo en la boca mientras enfilan como Flash, la camilla al Box de Críticos.

Ahí anida mi primer recuerdo claro de ese día. Seis enfermeras sobre mí, desnudándome, poniendo pegatinas, cogiendo pulso, pillando una vía en un brazo donde no queda ni una vena viable… Y una vocecita que dice: “Cómo suda la muchacha… Pobrecita…” Y me va secando con dulzura y mucha empatía… La miré y sonreí.

Y sí, pensé que me moría.

En segundos veía a mi padre, a mi madre, a mi mujer, a mi hermano, a mi Charly, a mi Nata masajeando a mi padre, a mi Fernan que tiene la madrina más inútil del mundo, a mis Ester y Raque, a mi Noe con su sonrisa cada vez que pasamos solamente para darle un beso… A mi tío Nacho, a mi tia Ascen, mis niñas del cole, mi grupo de guasap donde recargo las pilas… A todos.
Después, en Paliativos, ya venían otros recuerdos a mi mente. Los de todos aquellos que nunca dieron un duro por mí.

El médico le dijo a mi hermano que llamara a mi madre pues, en las crisis, la llamaba. Mi hermano dijo que podía llamarla pero iba a ser complicado que viniera.

Quiso la mala suerte que Mabel tuviera el móvil roto, estando en Barcelona y no llamara ese día. Para cuando se enteró ya era domingo por la noche y yo seguía ingresada. Vino a todo correr y no le habían contado ni la media.

¿Las pruebas? Empezaron a multiplicarse a una velocidad vertiginosa. Lo más importante era descartar metástasis cerebral. La resonancia craneal es una cruz. A la claustrofobia del nicho de por sí de la máquina, hay que añadirle una reja en la cabeza… Ya me la habían hecho antes pero ésta era opresiva a más no poder. Me hicieron muchas pruebas. Al final se descartó la metástasis pero se encontraron daños posiblemente debidos a la neurotoxicidad de las dos tandas de quimioterapia de 2014 y 2016-2017. El informe es largo y, para quienes entendemos poco, es mejor no reproducirlo. Baste decir que sí había lesiones. Ni hemorragias ni tumores. Sí algo en el nervio cigomático… Pero no quise leer nada ni buscar ni escuchar ni saber.

En estos meses he tenido algunas crisis. Lo peor de esto es que no sabes cuándo ni dónde. Eso es lo peor. Y luego, abrir los ojos y ver que estás en el suelo, o en un sofá, o en la cama, lateral, con una persona que te quiere y te agarra la cabeza.

Las revisiones mensuales iban poco a poco, parecía que el Bicho permanecía en sus huesos. De pronto, el mes pasado se levantan los marcadores de manera brutal. En una semana PET, reso, mamo, eco… De todo.

Y hoy, el gran ostión.

El inquilino que no paga, el monstruo de garras mezquinas, el mago sin chistera ni báculo, ha decidido posar su culo en mi hígado.

La misma oncóloga ha llamado a cuatro extensiones para encontrar a su objetiva: la jefa de Radiodiagnóstico Intervencionista.

Mi onco es ejemplar. Es mi heroína. Lucha no por nosotros, sino con nosotros.  Me ha explicado las tres maneras de combatir: quimio dura, quimioembolización (una quimio directa a la arteria más cercana de la “manchita” del hígado”, mediante una aguja de tricotar por la que se perfunde la quimio) y, tercera opción, extirpación si fuera abordable.

“Si fuera abordable”. ¿Y si no?

Ya le han advertido por teléfono que la zona está llena de arterias. No acabo de entender esta advertencia pero no me ha sonado al “Poropompón, poropompón”…

 

Hace año y poco comencé a darle los buenos días a todas las personas importantes de mi vida. Esta semana alguien de la familia materna dijo que algunos estaban molestos y una prima dijo textualmente que ESTABA HASTA EL MOÑO. Me limité a dar las disculpas y dejar de mandar mis Buenos días. Me hizo gracia que gran parte de mis contactos de ese grupo, me mandaran en privado un mensaje diciendo que les gustaba. De hecho, uno de ellos, al que adoro, dijo en público que le encantaba que le diera los buenos días, que le alegraba las mañanas.

Quizá algunos de ustedes se pregunten por qué cada día busco una imagen y la mando a quienes quiero. Es tan fácil la respuesta que ya están ustedes mismos respondiéndola.

Porque los quiero.

Porque es importante para mí saber que ellos saben que dedico esa media hora para ellos.

Porque quiero que se sientan importantes.

Porque son importantes. Son especiales.

 

Voy a seguir luchando, Bicho. Don Bicho, perdone usted.

Voy a pelear porque tengo tanto motivos como estrellas en el Cielo, como sonrisas al dar un paseo y abrazos que se dan con el alma. Porto escudo, armadura y lanza y no son materiales pesados ni forjados por herrero. Son lágrimas de ilusión, besicos que huelen a fe en mí y deseos que se lanzan al aire por mi salud.

Vamos a luchar dignamente y, si acaso me llevaras, no tocarás nuestros recuerdos. El único patrimonio que perdurará siempre más que tú.

 

 

Ya nunca te veo. [2015]

6 noviembre, 2017

Ya nunca te veo
entrando por esa puerta

que contemplo sin cesar.

Y, aunque te veo,
ya no eres tú

quien grita mi nombre en el dintel.

Cuando vine a cerrar los párpados
ya era tarde para rescatarme el corazón,
ví cómo se abrían las tardes mundanas,
el cielo en hielo se opacaba

y tú hacías duda mi quemazón.

Se fue toda esperanza triunfal
y dejó de entrar esa silueta que yo adoraba

para permitir el paso de una figura que yo no sabía.

Alguien que siendo mía,
tristemente,

ni conocía…

Ahora llegas pero no eres tú

ni el sol frío que me hacía de ti una espera.

Mas sigo mirando esa puerta
esperando el regreso de los días
en que sabía que era yo,
-tan única-,

esa persona a la que tú nunca mentías.

VVRR
Atramentum
Derechos registrados.

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Otra ostia.

25 agosto, 2017

Acabo de recibir una ostia, -mejor decir-, tremendo ostiazo.

Pero no de los físicos. Muchos sabemos que esos duelen lo justito. Ha sido una ostia de palma abierta de una brutalidad apabullante en todo el cachete derecho del alma.

Tampoco quiero que me compadezca nadie pero entre la orfandad prematura de ambos progenitores en menos de tres años y sin llegar a los treinta quien suscribe, el fisco, sus impuestos de sucesión que, prácticamente han hecho pagar todo un patrimonio ya pagado en vida, las noches de insomnio por haber estado en Sudamérica cuando mi madre se fue, los dos años de enfermedad horrible de mi padre, su hijo concebido cuando ya la quimio le había robado hasta la última gota de alma, el cáncer metástasico que padezco desde no se sabe cuándo, pero que fue diagnosticado ese puto abril de 2014, tanto taxotere, tanta amiadricina, tanta radioterapia en tantos huesos de mi cuerpo… Ni una jodida semana sin tener que dar dos paseos al hospital. Como mínimo.

Ni ganas tengo de seguir…

Me preguntaba constantemente en estos últimos años por qué seguía viva. Todos los días la misma pregunta.

Y hoy, despejando la frente perlada de sudor, tras el impacto del ostión, me he dado cuenta de por qué estoy aquí.

Porque alguien, de nombre Esteban, tenía que dar un puntapié a la muleta que me mantenía erguida.

En estos momentos no sé si me doy más pena por tonta, más asco por gilipollas o más indiferencia por pusilánime.

Uff, agh, chof, ¿cómo siempre la confianza se desploma de esa manera tan brutal y ensordecedora en su mutismo lleno de dolor?

Me vienen tantas palabras, frases, tribulaciones, tan diferentes, a la cabeza: cuántas horas he pasado en una cocina para llenar táperes, jamás falto a una promesa, qué de noches sola, qué pila de morfina tengo almacenada, ¿y si la mezclo con todo el fentanilo?, qué hijos de puta los terroristas de Barcelona, uy, tengo que terminar de limpiar la terraza, ¿por qué me dejaron estéril?, yo siempre defiendo a quien quiero, creo que es la hora de comer, ¿es tan difícil entender que a mí sólo me duele la mentira?, qué bien me lo pasé ayer tarde con mi tía, mi prima, mi mujer y esos dos angelillos que te hacen olvidar hasta la marca más indeleble en la memoria, ¿torrijas?, qué de esfuerzos para que lo tuviera todo, ese blog perdido que narra lo que tú no sabes, lo que nadie sabe, tranquilízate, yo nunca diré nada si tú no quieres, qué poca recompensa para tanto amor, ¿por qué algunos son tan honestos y otros no?, la gente cambia, la gente nunca cambia, qué mechas tan feítas se ha puesto mi vecina, un padre jamás falta a la boda de su hija, me dan miedo las personas con secretos, me agrada la soledad, pero, ¿qué mal tan grande [te] he hecho yo si me deshago en charcos de sangre llenos de amor [por ti]?, quizá ya sobro, ¿quizá ya le sobro?, en las casas se respira más que en los pisos, ¡anda! habrá que ver el vestido nuevo de la tita por San Luis…

Uff, agh, chof. Qué horror de cabeza.

Esta ostia está vaciando demasiados compartimentos.

Tengo dos opciones, quizá tres. Hacerme la tonta, enfrentarme y encontrarme un escudo de mentiras o indagar en el modo de hacer entender que mentir es un sinónimo sigiloso de asesinar lenta, premeditada y dolorosamente (Vengarme, ¿quizá?).

Y ahora, que ya la hipergrafía o el llanto han terminado su trabajo, me vienen al pequeño resquicio de la esperanza unos versos de la joven, poco conocida aún, poeta andaluza Elena Medel.

He aquí su poema:

He estado ahí abajo.
Abajo, más profunda.
Donde puedo estar sola.
Incluso más abajo,
incrustada en el fondo
del agua o de la tierra.
Trenzas destartaladas:
soy muñeca de sucio
trapo, pisoteada,
rota sobre el arcoiris.

Buenas tardes, les deseo felicidad e ilusión, siempre, a todos.

¡Que no les falte!

 

Verónica Victoria Romero Reyes.

VVRR

 

AAAA

 

 

Porque sí

21 mayo, 2017

Ni me oyes cuando el detalle se me adhiere

al pecho zaherido y confuso,

pero canto oraciones para ti,

porque sí,

porque los errores no entran en equipaje alguno

cuando una vida tiembla y se aferra a,- quién sabe-, qué imágenes.

 

Ni me verás

porque se han cerrado tus ojos,

porque, cansaditos de observar,

se han rendido al silencio de la ceguera.

Porque sí,

porque no hay culpa ni rencor,

ni juez se atreva a opinar de lo que se desconoce.

 

Yo, seguro la menos indicada,

me quedo con esa conversación pendiente

que tendremos, tarde o temprano,

en algún jardín ideado solamente

para ti… y para mí.

 

Puedes ir con calma, puedes ir tranquila.

Aquello que nos diste suple cualquier “pero”,

todos los “porqués” y la duda más abrasadora.

 

Quedarán, para mí, de tu mano y de tu amor,

ese Naranjo y ese Laurel, herederos de un aroma

y testigos sin testar de una silenciosa vida rota,

hermosos y fuertes, nobles, con el suave rubor

de quien sabe que la lluvia a todos nos toca

y, -aun mojando-, limpia, madura y hace crecer.

 

Me quedo guardado un paseo para ti.

Porque sí.

Porque lo ganaste en un concurso de pala y cubo

aquel día que me miraste, por vez primera,

y fuiste de las pocas personas que me dio más de lo que tuvo.

 

Yo te vi observando ese Laurel.

Yo he sabido del amor por tu Naranjo.

 

Y no me queda duda alguna cuando sus sombras

mitigan el fortísimo calor que me viene dañando:

A ti no te espera juicio alguno

cuando tus dolores trajeron al mundo

esas dos alas que me vienen acompañando…

 

VR. Derechos registrados.

 

Ayer fue el Día Internacional contra el Cáncer. Hoy huele distinto.

Ayer me tocaba revisión para recoger resultados de PET, esa prueba que sabe dónde están los tumores. Huele hoy distinto.

Creo que era la sexta o séptima que me hacía. Todas salieron de puta madre, todas decían lo mismo:

PET NOVIEMBRE

PRIMER PET 2014

En cristiano, venían a decir que los tumores estaban dormidos, que el tratamiento funcionaba. Éste, el primero, fue celebrado por médicos y enfermeros. Parecía un milagro. El 30 de diciembre me estaban operando de mama. De los óseos no se podía hablar… ¿Cómo te extirpan desde las cervicales hasta los fémures?

Los siguientes PETS, anuales o semestrales, eran también motivo de celebración.

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PET 2015

Uno de ellos alertó a mi oncóloga hace un año aproximadamente, menos creo,- no sé, no recuerdo bien-. Se veía un cambio en la D2. Ella, rápida y veloz como es, cambió el TAMOXIFENO por FULVESTRANO, unos jeringazos mensuales que me dejaban los cachetes del culo como el trasero de la Beyoncé. Los jeringazos valen 1000 pavos, 500 por nalga. Dolían como su …. madre. Horroroso. Viscoso, pesado de entrar… Bárbaro. Hasta las enfermeras que lo ponían decían que no podían ni introducir el líquido (la pastosa mezcla) de lo contundente que estaba.

Pero servidora aguantaba ahí, como una jabata, con el culo en pompa y sabiendo que venía otra después. Lo peor era la salida, cojera es poco para definir lo que te da. Calambres, espasmos. H…d …pu.. la inyección de los 1.000 pavarrios. La salud tiene un precio econónimo y humano.

Pues así estuve hasta el 8 de octubre, día en que me hicieron el PET de este año. Prueba curiosa. Debes estar en ayunas, beber dos litros de agua y no conducir ni hacer ejercicio el día de antes. Te insertan el jeringazo, te dejan la vía, cual manguera de gasolina y un enfermero con cara de miedo acerca una mesita metálica, recubierta de sábanas donde yace una caja de plemo con una jeringa plateada que contien un líquido parecido al que sale en los Simpsons. Te meten en la “sala del relax”, donde hay sillones inclinatorios, una luz tenue y está prohibido jugar al candy crush o al pepipower. Que te quedes quieta y relajada. Que no pienses. ¿Pero, cómo cojones no vas a pensar cuando te van a meter en un nicho en el que te hacen un centrifugado y suben, bajan y, encima, que te quedes quieta? Durante el PET sabes si algo va mal por los movimientos de la bandeja. Con bandeja me refiero a la camita que te mete en el nicho. Te tapan con una manta porque la habitación está más fría que la sección de congelados del Coñofour en verano. Si se mueve poco, todo va bien. Rastrea. Pero como se mueva de izquiera a derecha, arriba, abajo en el mismo sitio… malo, malo, malo.

Saliendo ya le dije a mi hermano, algo va a salir en la cadera. ¿Por qué? ¡Coño porque los dolores son insoportables y porque la maquinita estaba rondando de más en la zona del chichi!

Mi PET de Junio de 2016 decía que todo está bien y ahora, ayer, me dicen esto…

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Sí, sí.

El Bicho ha despertado y agresivamente. Ya viene con todo, con hoplitas, espartanos, fusileros, honderos, arietes y catapultas, además de lanceros, como diríamos en Ikariam.

Mi onco decide quitarme el FULVESTRANo (Bendito sea Dios) y mandarme EVEROLIMUS 10 mg/día y EXEMESTANO 1 cpm/día. Me explica los efectos secundarios. Por ahí los tengo apuntados: bajada del sistema inmunológico, mayor posibilidad de contraer infecciones, cansancio, debilidad… Y me dice que como sabe que los voy a buscar en Internet, que los busque. Aplicada como soy, los busco:

  • Disminución en la concentración de eritrocitos en sangre (anemia) NI LO NOTARÉ
  • Niveles mayores de colesterol en la sangre TAMPOCO LO SABRÉ
  • Niveles mayores de triglicéridos en la sangre ¿?
  • Aumento de los niveles de creatinina BIEN, BIEN
  • Llagas en la boca UFF, QUE DOLOR
  • Nivel bajo de fósforo MENOS RIESGO DE COMBUSTIÓN ESPONTÁNEA
  • Infección PERO, ¿DE QUÉ? ¿EN GENERAL?
  • Debilidad SI YA ESTOY TODO EL DÍA DORMIDA…
  • Diarrea ¡QUÉ BIEN! ¡ADIÓS ESTREÍMIENTO POR LOS OPIÁCEOS QUE LLEVO!
  • Tos BUENO, MIENTRAS NADIE CREA QUE ES TUBERCULOSIS…
  • Erupción cutánea ¿DÓNDE? NO ES LO MISMO LA CARA QUE EL CULO
  • Bajo recuento de células sanguíneas. Sus niveles de glóbulos blancos y de plaquetas pueden disminuir temporalmente. Esto puede aumentar el riesgo de sufrir una infección o una hemorragia. BIEN… NADA QUE OBJETAR
  • Náuseas, vómitos QUÉ COÑAZO, OTRA VEZ
  • Concentración elevada de enzimas hepáticas
  • Inflamación ¿DE CARA? ¿BRAZOS? ¿PIERNAS? ¡Especifiquen!
  • Poco apetito ¡BIEN! QUILILLOS DE MENOS
  • Disnea
  • Fiebre
  • Fatiga
  • Cefalea
  • Hemorragias nasales
  • Prurito
  • Problemas pulmonares
  • Piel seca

¡Yujú! ¡Despojo humano a la vista!

Tratamiento de cáncer de mama avanzado negativo al HER-2, con receptores hormonales positivos, en mujeres postmenopáusicas, después de haber fallado el tratamiento con letrozol o anastrozol.

O sea, que en eso me estoy quedando. En un ser humano con cáncer al que le están fallando todos los medicamentos… ¿Cuántas posibilidades quedarán? ¿Cuántos tratamientos me comeré antes de que este Bicho me postre del todo?

En fin, tanto quejarse, tanto quejarse… Con todo lo malo que hay por ahí y yo quejándome por morirme. No tengo vergüenza.

La onco me propone participar en un ensayo clínico de EXOSOMAS. Lógicamente le digo que sí y, presta, me pongo a firmar todos los consentimientos informados que se me ponen por delante. También me dice que de estos ensayos se beneficiarán en veinte o treinta o años. Sigo firmando. Si todo lo que estoy pasando sirve para que una sola persona en el mundo se lo pueda evitar, firmo hasta mi sentencia de muerte.

Y aquí estoy. Ayer no pude comer nada. Hoy, al despertar, todo olía diferente, todo me huele muy distinto. La casa olía a flores frescas, la calle olía a magnolias, el café olía a mujeres de fábrica hartas de trabajar, con las manos atrofiadas.  Me acordé del colegio, de mis profesores y me vino olor a niño, a coleta y a “pantera rosa”. Me olía a lápiz, a mis compañeras de clase, algunas, casi todas, madres ya. Me pregunté si alguna apostaba por mí de verdad.  O mentía para no hacerme daño… Recordé el último día de quimio dura, que me dejó calva y débil, temblorosa y amarilla, de Bea, de Nata, de la Charly, de mi Leti.

Me huele a mis padres ahora. Me huele a mi hermano a todas horas. Huelo el amor de una alianza, de un compromiso de vida que no voy a cumplir. Me huele a magia, me huele a amor. Me huele a la cabecita de Fernan… Me viene el olor de ese pelo tan negro y liso, de esos “pintufos”. Huelo los papeles amarillos de mis primeros poemas, esos que hicieron que Inmaculada creyera en mí. ¿Y para qué?

Se me torció la Vida y lo siento, lo siento de corazón.

Os pido perdón a los que creéis en mí.

A los que de pequeña me augurásteis un futuro exitoso, a los que me vistéis senseible madre coraje o ejecutiva de portafolio de Gucci en mano. Lo siento.

Lo siento mucho…

Me he quedado en esto que véis. Alguien que lucha por vivir, que no quiere dinero,que no quiere lujos, que no quiere el trabajo de su vida, que no quiere ser la más guapa de la reunión ni la más lista ni la mejor periodista o la gran poeta de la historia universal.

Sólo quiero vivir.

Soy alguien que quiere vivir. Alguien a la que, hoy, todo le huele distinto.

Alguien que va a luchar por vivir.

Aunque ya ni ganas tenga.

 

 

VVRR. Derechos registrados.

portada

Igual de repetitivo el canto gregoriano que me traigo desde hace 29 meses les trae a ustedes, preciados lectores, hasta los mismos cojones (o chichi, según proceda).  Por delante mis disculpas, no puedo hablar más que de lo que sé.

Me intento convencer de que soy una persona afortunada pero es mentira. O no. Hay días y días. Pero hoy ha tocado el día que no.

Tres veces se me ha roto la vida. Se nos ha roto. Con la muerte prematurísima e inesperada de mi madre, la enfermedad, cruenta y exagerada de dolor, de mi padre, y este cáncer que no cede, que no merma, que sabe que va a ganar. Al menos lo cree. Ganar, gano yo, que sé cómo acaba la película.

Hace días que vengo pensando en otra vida alternativa donde mis padres vivieran, estuvieran sanos y “vivos vivientes” (como dice la nueva publicidad de mierda de Aquarius)…

¿Sería mi vida igual? ¿La de mi hermano, huérfano de padre y madre a los 27 años y con todas las taras de deuda que impone la Junta de Andalucía para recoger lo que tus padres ya han pagado en vida? Repito: Ya han pagado en vida, con muchísimo sudor, muchos días sin dormir, muchas lágrimas y sin  que nosotros nos enteráramos de nada.

Pues no. No sería igual. Para nada.

Quizá yo ya fuera madre y tía, tomaríamos paella en casa de mis padres todos los domingos, igual ni tendríamos a ese medio hermano, -otra historia-, que contaré cuando ya las demandas me las pueda pasar por todo el forro… En breve, en breve…

A todos se nos para la Vida en algún momento pero, cojones, ¿tanto, tantísimo, en menos de una década?

Veo que toda mi generación tiene su vida, su historia y yo tengo un puñado de sueños podridos, dos ovarios estériles, unos padres ausentes, una esposa a mil kilómetros y un hermano muriendo por mi.

La vida rota, sí, pero tres veces, en una pausa continua. Así, ¿se puede seguir?. Es un rulo, una noria donde no puedes tomar decisiones porque no sabes cuándo van a empezar los vómitos, cuándo quieren ingresarte, cuándo vas a poder dejar de ir una semana al PTS, al Cecilio, a Trauma, al Ruiz de Alda o a … Me entienden perfectamente.

Lo peor no es que no pueda hacer yo planes. Es que no los hace quien me quiere porque necesita estar cerca de mí. Y ahí ya no.

Ahí ya me encasco el Fentanilo, los Valiums, las Lyricas y todo, me acuesto con mi leal perrita y que le zurzan. Que le zurzan bien al cáncer, a quien nos echó la maldición, -que me contaron que tiene algo de “sastrecillo valiente y regalado”-, y me quedo en la Gloria.

Hay hechos irremediables que nos rompen la Vida y la dejan parada un tiempo, estancada, llena de vacío… Pero ¿tanta casualidad? Pues no sé yo…

Siempre he sido muy escéptica con el tema de las energías pero creo que nada es casualidad en esta Parte. La otra ni idea, aún no he estado.

No es normal no poder saber dónde estarás la semana que viene, no poder quedar a tomar algo a una hora porque no sabes si vas a estar mala, si te va a empotrar un camión el coche o si te va a dar reacción algún medicamento nuevo. ¿Y las vacaciones? Pero, ¿eso qué coño es? ¿Eso existe? ¿De verdad?

Que a todos se nos rompe y se nos estanca la Vida es normal. Pero no es normal vivir en una vida estancada.

Por cierto, pronto voy a abrir dos nuevas categorías, llenísimas de humor y de contenido altamente demandable, que les van a encandilar, tanto por detalle como por veracidad: una es la suegra y la otra es la gitana.

Les van a encantar. Se lo garantizo. Estoy buscando títulos preciosos, como se merecen las vivencias, las ostias y los dolores que se han padecido y se siguen padeciendo.

Ah, y otro que será el gran bombazo. Pero ésa es la traca final, para que ustedes entiendan hasta dónde puede aguantar una persona por no dejar suelta ni una sola promesa.

 

VR

Derechos registrados

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