Porque sí

21 mayo, 2017

Ni me oyes cuando el detalle se me adhiere

al pecho zaherido y confuso,

pero canto oraciones para ti,

porque sí,

porque los errores no entran en equipaje alguno

cuando una vida tiembla y se aferra a,- quién sabe-, qué imágenes.

 

Ni me verás

porque se han cerrado tus ojos,

porque, cansaditos de observar,

se han rendido al silencio de la ceguera.

Porque sí,

porque no hay culpa ni rencor,

ni juez se atreva a opinar de lo que se desconoce.

 

Yo, seguro la menos indicada,

me quedo con esa conversación pendiente

que tendremos, tarde o temprano,

en algún jardín ideado solamente

para ti… y para mí.

 

Puedes ir con calma, puedes ir tranquila.

Aquello que nos diste suple cualquier “pero”,

todos los “porqués” y la duda más abrasadora.

 

Quedarán, para mí, de tu mano y de tu amor,

ese Naranjo y ese Laurel, herederos de un aroma

y testigos sin testar de una silenciosa vida rota,

hermosos y fuertes, nobles, con el suave rubor

de quien sabe que la lluvia a todos nos toca

y, -aun mojando-, limpia, madura y hace crecer.

 

Me quedo guardado un paseo para ti.

Porque sí.

Porque lo ganaste en un concurso de pala y cubo

aquel día que me miraste, por vez primera,

y fuiste de las pocas personas que me dio más de lo que tuvo.

 

Yo te vi observando ese Laurel.

Yo he sabido del amor por tu Naranjo.

 

Y no me queda duda alguna cuando sus sombras

mitigan el fortísimo calor que me viene dañando:

A ti no te espera juicio alguno

cuando tus dolores trajeron al mundo

esas dos alas que me vienen acompañando…

 

VR. Derechos registrados.

 

No te cree mi corazón

16 marzo, 2015

No te cree, y sigue estando peleado

y no te cree y sigue manteniendo las distancias conmigo

mi corazón…

No te cree

ahora ya no es cosa mía, ahora es él,

quien dice que no aguanta un día más llevarte dentro,

que le cuesta tanto entender que duela tanto, amor, amar,

sus ganas de llorar, sin más,

que a sus heridas no acuda el tiempo…

¿Qué esperabas de esto?

Si sólo te ha faltado en tu obra maestra un buen “puñao” de sal,

en cada herida un buen “puñao” de sal.

Dime qué te esperabas si de cada roto que le has hecho, has hecho mil rotos más.

Dime, ¿qué esperabas?

Si has hecho de su rojo un gris sin ganas,

si has conseguido hacer un mar de lágrimas en mí,

que ahogan sus latidos por vos.

 Dí qué esperabas.

  Háblale, ven, si quieres, pero no te va a entender.
Quererte hasta cansarse.

No había más que quererte hasta cansarse.

¿Qué esperabas?

En sal, si sólo te ha “faltao” meterlo en sal…

Dime qué te esperabas si de cada roto que le has hecho, has hecho mil rotos más.

https://www.youtube.com/watch?v=58IZymcFlzY

(Qué esperabas. Malú).

Pobrecito mío

que llegó a ti herido de vida pero con fe.

.

La primera embestida, previsible,

la perdonó él con la sangre de quien ama con venda en los ojos.

No quise mirar yo y no quiso creer él. 

Vinieron siete puñales parecidos que tú negaste para después reconocer.

Aun herido de vida pero con fe.

.

La segunda vino a dejarlo en un coma profundo

del que sólo mis sueños de gilipollas enamorada

consiguieron hacerlo salir, a trompicones.

Yo perdonaba y él se moría con el cianuro de la mentira.

Más herido de vida pero con fe.

.

La tercera, como los avisos para el toro,

pidieron el descabello, la puntilla.

Yo resistía, lloraba a escondidas, intentaba olvidar traiciones y embustes;

él, pobrecito mío, se consumía dejando que mi pena se hiciera un cáncer.

Siempre herido de vida y, ahora, sin fe.

.

Ahora él, destrozado,

en un cuerpo devorado por tumores,

una cabeza que quiere seguir soñando

y un eclipse de lágrima perpetuo.

.

Pobrecito mío…

Yo cuidé el tuyo

hasta dejar de ser yo.

Y tú, en injusto precio,

has matado el mío.

.

VVRR. “Sentencia”. Derechos registrados.

corazon