Ni siquiera.

4 febrero, 2012

Ni siquiera me permití
ese lujo tan sofisticado
y poco plausible
de extrañarte
cuando te ibas.
Aprendí a curarme de ti
mordiendo tus labios insonoros,
a olvidarme de ti
batiéndote mil versos,
a recodarte en ese
punto de partida tan inexacto
que yo sueño a mil horas
y en ti es número impar de vida.
Y hoy, tan cuatro como apóstol,
que reniegas de mi verso,
todo es la métrica el eje sin punto
que pudiera hacerte inmortal.
Salve tú que todo olvidas
y en mi verso, tan pobre a tus ojos,
eres sinalefa sin inicio
y epílogo de historia fatal.
Qué fantasía tan sublime
amarme para luego olvidar.
VVRR.
Atramentum.
Derechos registrados.
 
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