Cosas de casa II.

5 noviembre, 2011

 

Esta semana hemos comprado un sofá. Nos abalanzamos sobre la oferta perfecta. A pesar de tener un espacio minúsculo donde apenas entran un par de zapatos nuevos, cada día me siento más cómoda y feliz.

Ya está montado. Traerlo fue toda una odisea. Tres personas, una perra y un cartonaje imposible de introducir en un coche.

Ir a por él fue muy fácil. Mucha emoción. ¿Cómo ir al IKEA y no aprovechar para comprar esas cositas que faltan?

Un sofá-cama con somier y dos cojincitos. Unas bombillas. Unas pilas. Un mantel. Un cojín. La Biblia en verso…

¿Nos llevamos esta lámpara? ¡Está de oferta! ¿Y dónde la metemos? ¡Eso es lo de menos, está de oferta! Yo tengo hambre. ¿Nos comemos unos perritos? Vale, a la salida. Ya tengo el sofá. Esa caja no, que está abierta. Pesa una tonelada, seguro que está bien. No, coge otro. Me estoy agobiando. Ayúdame a cargar la caja en el carrito. Uys, qué hambre tengo. ¿Vas a ayudarme? Que sí, pero coge el de abajo. ¿El de abajo? ¡Esto pesa mucho! Tanto no puede pesar… ¿Lo estás cargando tú? Jajaja, jijiji. A mí no me hace gracia, me tenéis hasta las narices…

Tres cabezas pensantes y ninguna fue capaz de adivinar que todo el manufacturado Ikea, la perra y los tres cuerpos humanos no iban a entrar en el coche…

Desplegar los sillones de atrás para hacer hueco. Bajar el ángulo del respaldo del copiloto para permitir que el panel de dos por uno entre completamente de manera longitudinal enfilándolo por el maletero. Introducir el cartón que pesa, por lo menos, treinta quilos y desplazarlo por el coche evitando pillarse los dedos…

El piloto siempre tiene su sitio. La perra también.

Quedábamos dos. La hermana postiza y quien suscribe.

Hagánse a la idea.

Los somieres del sofá ganga cruzando maletero, parte trasera y asiento del copiloto. El somier, enrollado, atravesando maletero y parte posterior, la perra “incrustada” entre el somier y la ventanilla derecha del vehículo. Las bombillas, los cojines, las pilas y mi confusión obstruyendo el pase de aire entre las ventanillas posteriores, dos bidones de agua (de Dios sabe cuándo) en los huecos destinados a las piernas de los pasajeros traseros, un paquete de pienso (de cinco quilos) en el cambio de marchas.

Mientras, la perra, emitiendo gruñiditos para que alguien la pasee por el aparcamiento del IKEA…

Mientras, los dos perritos con cebolla y pepinillos en vinagre haciendo efecto…

– ¿Y bien? ¿Pedimos un taxi?

– He venido al IKEA aprovechando una oferta…

– ¿Pedimos un taxi?

– Si aprovecho una oferta, entramos todas aquí. Venga, ¡p’adentro!

Piloto en su sitio. Copiloto reclutado entre un somier que le peina el flequillo, una perra que quiere aire fresco y lucha por su supervivvencia y servidora tumbada sobre el somier con el colchón en los riñones, los bidones de agua en la cara y el brazo en forma de R (sí, sí, de R) entre el reposamanos de la ventanilla izquierda del coche y el cenicero de la parte posterior del coche.

– Si nos pillan los mossos…

– Arranca ya que me está faltando el aire…

30 minutos que se convierten en 50…

Que pasan lentos y dando un pensamiento distinto a cada una de las personas involucradas en el mejunje. Una música que suena en la radio mientras tres personas y una perra reconocen dentro de sí que no es tanta la incomodidad como el hecho que las está uniendo.

Mañana, cuando el sofá esté integrado en nuestras vidas, apenas pensaremos que fuimos capaces de sintonizar cincuenta minutos con las personas que son nuestra familia.

Y aquella incomodidad no fue más que otra manera de saber acercarme a ellas.

VVRR

 

 

 

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4 comentarios to “Cosas de casa II.”

  1. jose Says:

    ¡Qué historia más simpática! Al imaginarla me venía que el sofá era gris y el coche era azul…pero es lo de menos. Mucho ánimo.

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  2. VVRR Says:

    Pues justo al revés. El sofá es azul y el coche gris… ¡Gracias por acercarte a mis letrillas José! Un besico.

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  3. mueremata Says:

    Pienso más en la angustia del perro. ¿Por qué sometemos a nuestras mascotas al suplicio de nuestros caprichos y nuestras obsesiones? En ese aspecto son como hijos: infectados de nuestra neurosis.
    Yo extraño mucho a mi Caligari (Mi perro) hace poco fallecido.

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