Domando el verso.

29 octubre, 2011

“El domador de versos se pasaba las noches hurgando en todas las basuras del mundo.
El domador cree que las imágenes y las palabras, deben mezclarse en las cenizas de los versos para renacer en la imaginación de los hombres”.
Fragmento sonoro de “Léolo” de Jean-Claude Lauzon.
 

Sólo llego a la Luz domando el verso.

¿Quién sabe de la tinta, del tintero

o el desafiante papel en blanco

que troca sollozo en aguacero?

Sólo llego a la Luz domando el verso de su sueño.

Y aunque no sabe pero siente

el verso amado, en un tumulto silente,

reza en prosodia letanía sin argumento

por dar calma al aire del alma ardiente.

Sólo llego a la Luz domando el verso de su sueño en mi espalda.

Es en el aire que se escapa mudo de su boca

donde encuentro las razones para avanzar

al paraje insospechado de todo cuanto no me da

y, en su vigilia, no es más que herida viva de nube rota.

¿Dónde dejé yo en blanco el gris maduro de un pergamino

que esperaba mil razones en el día que no llegaba

y llegó a ser una pobre excusa  de algo que nunca fue, siquiera, mío?

Yo domo el verso para demostrar que en mí

habita ese duende salvaje que todo sabe y todo puede

y es mentira que puedo cuando no me valen

ni los dedos de mis manos abiertas para aplaudir.

Y al final, como cada día, las evidencias:
Hoy estoy mejor sin mí.

VVRR

Atramentum.

Derechos registrados.

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4 comentarios to “Domando el verso.”

  1. mueremata Says:

    No sé por qué me ha dado por pensar en sadomasoquismo. Y siempre que pienso en sadomasoquismo me viene a la mente una canción de The Velvet Undergrund que se llama “Venus In Furs”. Comienza así:

    Botas brillantes, brillantes de cuero
    La niña del látigo en la oscuridad
    Viene con un cascabel, tu esclavo,
    no le abandones
    Golpéale, mi querida ama, y cura su corazón.

    ¿Hay poesía en el sometimiento? Creo que sí. Relaciono el sadomasoquismo, el domar, o dominar aquella conciencia en la que puedo reflejarme (el poema) con una dialéctica al modo del amo y el esclavo en Hegel. Es decir, domar el poema es erigirse a sí mismo como amo, pero sólo porque el poema tiene miedo de morir (pienso en el poema como algo vivo) y el autor no. Pero a la vez el poema en tanto conciencia, es conciencia de algo… ¿de qué? del autor. Domar el poema es poder controlar esa conciencia que tenemos de nosotros mismos. Pero quizá sea mejor apostar por una explosión.
    La dialéctica del amo y el esclavo, sirve para explicar la mayoría de las relaciones amorosas, por ejemplo. Pero yo prefiero el Yin Yang, es decir, reconocer en la conciencia de mi amada algo en lo que puedo reconocerme, pero no buscar dominar o ser dominado, sino complementario.

    Perdón por el delirio.

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  2. pati Says:

    Me gustaría saber si este es el blog de Luis Serrano… muchas gracias por contestar y por construir estos lindos versos indomables—
    Pati Blasco

    Me gusta

  3. VVRRVVRR Says:

    Mi más sincera complacencia con ese comentario.

    Me gusta


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