A menudo, y no menudo.

27 marzo, 2011

A menudo, y no menudo, se me esculpe nuevo dolor en el entrecejo. Algunos días no sé por qué me siento extraña en el único cuerpo que conozco y me dedico a obviarme las evidencias en actividades que no tienen que ver conmigo. Igual les pasa a ustedes. Algunos días andan sin muleta y otros les faltan talones y plantas para arrastrarse. Creo que todos sentimos igual aunque no todos podamos reconocerlo en según qué momentos.

Yo tampoco puedo decir que haya tenido una vida miserable. Mis padres siempre me dieron lo que necesitaba y he aprendido con el tiempo que lo material jamás da la felicidad. Me sorprende que algunas personas que me rodean lo piensen. Soy de esas que esperan y esperan y no juzgan a los demás. Aunque llegue a dolerme. A fin de cuentas ni soy juez ni soy dios ni tengo la túnica inmaculada. Pero entiendo que los demás tampoco.

Me duele la pena ajena y me conmueve el ánimo de batalla de las guerras perdidas. Puedo hacer de un juicio ajeno una pérdida en mi vida y puedo entender una lágrima en otro rastro como el agua que se cae en mis mejillas. Puede que haya decepcionado a más de una persona pero nunca fue mi intención. Aún así, igual las lloré.

Hoy tuve una conversación con una amiga de hace décadas. Muchos años. Y siempre ahí.

No sé cómo fue pero al final lo trascendente, lo profundo, eso que no se dice y se alimenta dentro de las personas, nació. Y hubo algo que me dijo que me hizo pensar: “tu sensibilidad es un arma de doble filo, la necesitas para escribir pero te hace sufrir”. Y es verdad.

A día de hoy creo que renunciaría a mi sensibilidad. Aunque no escribiera más. Yo no puedo cuestionarme mi realidad ciento diecisiete mil cincuenta y tres veces al día. Me puedo volver loca y sé que muchos de ustedes me entienden perfectamente. ¿Y cómo hago?

Cada detalle de vida mi mente lo filtra setecientas treinta y dos veces con mil razones distintas. La Duda. La Duda eterna. ¿Por qué yo?

Algunos días me digo que he cambiado, que puedo “pasar” de todo y seguir mi camino pero es mentira. No puedo. No podré hacerlo nunca. Pero los demás sí lo hacen. Entran y salen de tu vida con desorden. Y tú esperas. Cuando vuelven ni siquiera reprochas porque la felicidad de tenerlos cerca te hace ocultar la decepción.

Tengo tantas cosas por decir que me es imposible hacerlo. No tendría papel ni ciberespacio suficiente. No hay lápiz que me siga ni gomas que puedan borrar mis errores. Y me vienen faltando las ganas de buscar borradores a mis palabras. Nunca nos damos cuenta de que somos afortunados. No vemos jamás lo importantes que somos. Conozco seres extraordinarios con estupendos complejos de culpabilidad. Conozco personas excepcionales con síndrome de baja autoestima…

Y me rindo. Me he cansado de decir que movéis el mundo.

Y no os déis cuenta de lo valiosos que sois.

VR.

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4 comentarios to “A menudo, y no menudo.”

  1. Ismael Says:

    Nadie mueve solo el mundo, pero lo que hace tiene su eco en la eternidad.
    ¿tu sabes cuanto vales? porque deberías saberlo, espero ver tu eco tatuado en la eternidad

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  2. VVRR Says:

    Espero no decepcionarte.

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