Non plus ultra.

11 diciembre, 2010

No más allá

del tiempo que fue solamente un azoramiento de la voluntad,

una enfermiza debilidad de un apogeo de nada estéril

y un percance de soslayo recatado, enjuiciado e inhumano.

 –

Triste,

seco,

empañado…

 –

No más allá

de la mentira repetida pudriendo una esperanza,

el baile de excusa que nadie cree y nadie refuta

y la noche sin mirada, sin sonrisa, sin abrazo. Perforada.

 –

Abatida,

extinguida,

olvidada…

 –

No existes ni eres, ni fuiste ni dejaste epigrama

en la cuerda musical de mi todo incompleto.

 –

Ni sabes ni nombras con causa, ni intuyes

ni hueles ni decoraste jardín alguno.

 –

Nunca leíste la sangre que yo derramaba

y me empinaste a acotaciones más mundanas.

 –

¿Supiste ver en la noche que mi llanto era lapso eterno sin remedio?

 –

Grandes mareas en tu oscuridad de seísmo tempestivo,

ingentes rocas con sus días y sus noches esculpidas con mi soledad,

tu tacto de mentira, mi lágrima de esperanza y un yo enterrado.

 –

Hasta el sollozo ajeno te es una alegría

y ver la felicidad en mi rostro puede parecerte desagradable.

 –

Yo consentí el engaño. Consiente tú la pérdida.

 –

Ni el aire, tan vivo e ingenuo,

admite el abrazo de tu rostro.

 –

Ni la mañana, tan victoriosa,

se atreve a incomodarme con recuerdo.

 –

Yo conocí la vida cuando hube quemado con brasas

mis plantas en el infierno de tu erario,

ampollas afloraban en mi alma

ante el cadalso que me ofrecían tus palabras.

 –

Amé siempre esa tangente de futuro

que se quebraba en mil astillas en tu deflagración

y yo, tan obcecada en planos que poco te eran válidos,

robaba al mar pequeñas olas cuando enviciabas

la tiritera de aquello que soñaba en el tonto tul de una ilusión.

 –

Ahora no es tuya la tinta que escribe mi vena,

ni nunca fue de ti lo poco que viste de mí.

 –

Donde tú arrasaste campos vastos de ilusiones,

creó hectáreas de esperanzas con fruición.

 –

Donde tú dormías ignorando mis apneas,

acercaba el aire artificial a mi boca.

 –

Donde tú escondías con secreto tus traiciones,

hizo margen compartido un cajón sin fondo.

 –

Donde tú no estabas, ahora está.

Donde no sentías, ahora siente.

Donde no me amabas, ahora  me ama.

 –

No tengo hora del día sin su abrigo

ni segundo de la noche sin su voz.

 –

Ahora sé quién es mi destino.

Ahora sé lo que es el amor.

 –

VVRR.

“A perro hambriento todo le son magdalenas”.

Derechos registrados.

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Una respuesta to “Non plus ultra.”


  1. […] Actualizados : "El quicio de un sueño" ya a la venta. Non plus ultra. "Quiero un relato reivindicalista". El insoportable sopor de lo afable. Se ve que […]

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