Esa lágrima que atraviesa tu cara.

21 octubre, 2010

Esa lágrima que atraviesa tu cara

– que nace y cae dócil y sin margen-

es el desgarro sin cura de mi alma.

Podrás limpiarla con el embuste de la puñeta,

disimularla en el lacrimal con buen hacer

o distraerla con la yema de tu índice.

Pero la he visto caer y horadar y, en su recorrido,

no me vino a decir más que nunca pude evitarla

porque, atareada fielmente en amarte,

– tan ciega-

nunca pude entender que tú temblabas

al enfilar la cuerda que a todos nos balancea.

Fue mi presunción verte fortaleza en cada fibra

y ornarte entre laureles de divinidad;

craso y peligroso error no vislumbrar que tus alas

encerraban la magia de un ser humano completo.

Esa lágrima que atraviesa tu cara

y que tú te afanas en ocultar es la muestra,

manifiesta,

de mi incompetencia de corazón,

mi periplo despistado de tumulto sin turbulencia

y mi ansia de encumbrarte entre mil laureles.

Pero si caes, yo no voy a ofrecer la cuerda

que te arrastre,

con poca fuerza mía, a tierra firme.

Yo voy a bajar contigo,

hasta que tú decidas subir,

hasta que esa lágrima que atraviesa tu cara

no sea más que el cuaderno de aprendizaje

donde borras y pules nueva caligrafía.

Esa lágrima que atraviesa tu cara

pronto será agua en la manga mía.

Verónica V. R. Reyes

De tu voz la travesura.

Derechos registrados.

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