De rumiaciones y otros alardes de masoquismo.

25 julio, 2010

Yo daría el Cielo que se me prometió,

el jardín de emociones de infancia,

el tardío acontecer de la inocencia,

-hasta la vida mía-,

por parar la aguja de pasado en ausencia

en la arritmia que me acongoja con dolor.

Porque no estuve en tu singladura

y otras vieron esa cara al despertar,

entorpezco mis recuerdos con trabada

por no ser capaz del lance olvidar.

Es cántico diario de amargura…

Es espalda de ruina apestillada…

A veces, cuando apoyas tus labios en los míos,

-tú no sabes pero me estás robando el alma-,

no puedo dejar de imaginar que aquéllos otros,

tiempo ha, con pasión, entrega y calma,

pasearon antes la curva rica de tu cuello.

Mis dedos son caballos, quizá un día como potros

te tocaron con galope y sin resuello,

mis manos, tan infértiles e inexpertas

no pueden eludir el marcaje de otra

en tu cuerpo, ahora mío,  enternecido.

Y, aunque sólo yo hice nido en tu pestaña

y sólo yo guardé el alma para entregarla

a tus ciudadelas de paisajes prohibidos,

tiene tu camino un algo que me daña

y me aturde, cada noche, los sentidos.

Verónica Victoria Romero Reyes.

Tuya. Cómplice.

Derechos registrados.

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2 comentarios to “De rumiaciones y otros alardes de masoquismo.”

  1. jose Says:

    Yo también comparto contigo que el amor es entregarse, te deseo que seas muy feliz.
    Un poema muy bello y sincero.

    Me gusta


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