No permitas.

17 julio, 2010

No permitas que un canto de sirena
apostille los temblores que no son míos,
-ni fueron más que vapores de arena-,
no consientas un sueño equivocado,
un soslayo desprendido, un tenue verso de amores
o un caudal tempestuoso en tu vena.

No toleres una rúbrica sin rostro ni faz,
no te amarres al poema erróneo
sintiendo que soy, sólo yo, alma sin antifaz.

Más diatribas que consignas lucen en mi canto.
Más defectos que honras acompañan mi pasear.

Puedo darte un asomo, de la luz, el gentil atisbo;
puedo oírte, entendiendo, vislumbrarte…
Presentirte.

Puedo sajar mi hombro si necesitas un paño,
puedo detener el tren de la lógica humana
si sé de agua turbia en tu manantial y su caño.

Puedo envolverte una lágrima en un suave raso
o encarcelar tu dolor y portarlo yo como grillete.

Puedo decirte que admiro al hombre en su paso.
Puedo decirte que tu voz, en mí, es un estilete.

Pero hago hueco al silencio en el ocaso de la lengua
por no hacerme disidente en mi propio conocimiento,
y el silencio, cuando grita, y es coro que no mengua,
es la compartida sangre de un mismo sentimiento.

Puedo darte lo que pidas y regalarte sin requerir.

Mas déjemos invicta la melancolía
que, al caso,
nunca fue tuya…

Y tampoco mía.

Verónica Victoria Romero Reyes.
Mi único poema incompleto.
Derechos registrados.

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