Yo no sé hablar sino en verso.

10 julio, 2010

Yo no sé hablar sino en verso
y entiendo que es tarea meritoria
encontrarme el alma en encogimiento
cuando metáfora creo por remilgar
la vida en su tipografía acusatoria.

No sé escribir sino en consonancia
el Amor en sus avatares más vigílicos
y no sé de un dolor sin clásica elegía
ni de una silva que no sirva de admiración.

Yo no sé si los pájaros en su canto
me dicen si tienen frío o tienen calor
pero sé que en una lira se esconde
el ritmo con medida de una oración.

No sé de rubores que una octavilla
no calme,
no sé de negras tintas sin cuartilla,
vírgenes,
no sé de un sollozo sin seguidilla,
efímero.

Yo no sé explicarme el alma sino en verso,
no sé de colores sin sílabas medidas,
no sé de diptongos sin sinalefas
y tampoco sé de dolor sin elegía.

No concibo el alma más que en melodía
y poco hice para mostrar mi hincada rodilla
ante el altar, altísimo, donde mora la Poesía.

No sé de un niño que llora, sin compañía,
y no sé ignorar esa lágrima que se escapa
que, no siendo mía ni por mí, encalla agonía
en el sinsentido atípico de mi deslucido mapa.

No sé de palabra que la llama rítmica eluda
e ignoro verdades, evidencias y obviedades
cuando toda epístima es solución y duda.

No conozco verbo que no sea en sí mismo
un único templo de dioses distintos.

No sé si un verso es calma o es abismo
donde rasgar dolores poco sucintos.

No sé hablar sino en verso
y no es pedantería el sonido
con el que rozo y no acierto
la paz de saberse único tañido.

No sé por qué, siendo únicos y hermanos,
no dejamos tregua al camino del ajeno,
no entiendo la trompeta de la guerra
ni el ultraje por la idea y su avance justiciero.

No sé escribir más que versos
y poco sirvo como aprendiz a tal efecto
mas, en mi defensa, un argumento:
“Sólo soy el fondo de mi ritmo pamplinero”.

Yo no sé de dulzura o cariño sin rima
y he caído mil veces, en mil compases
que no fueron más que día de vida.

Yo encubro el gesto en realidades
y en un hiperbaton me desnudo,
la anáfora nunca en fatalidades
vino a decirme que es falso mi nudo.

Alguien me dijo que vivir el cuento era desacierto
y yo, sin consignar consejo, me hice protagonista
de la ironía de Quevedo y el duelo de Manrique.

Yo no sé de emoción que un serventesio no estigmatice.
No sé de una oración que un soneto no eternice.

No sé por qué calla mi lengua y mi boca
aquello que mis dedos hacen una copla.

Sé que la mordaza silencia mis celos
y mis días de sopor apagado son el precio
que, a falta de regateo, sólo pago
por alumbrarme el poema en un regalo.

Yo no sé hablar sino en verso
y entiendo imposible que ustedes,
tan especiales en esencia cada uno,
no comprendan la ironía ni la locura
de quien de personajes hizo amigos fieles.

Pero, en la noche, yo sólo hablo en verso
y para mis lectores, escribo a solas mi universo.

Verónica Victoria Romero Reyes.
Mi único poema incompleto.
Derechos registrados.

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Una respuesta to “Yo no sé hablar sino en verso.”

  1. epic google Says:

    like the attitude!

    Me gusta


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