Sin muleta.

26 junio, 2010

XXXVI. Sin muleta.

Se partió la pierna una mañana
de llanto y prisa en la memoria.

A destiempo, en la zanja del miedo.

Algún visionario de mente lúcida,
de consejo tramposo,
le recetó sin restricciones el uso de muleta.

Han pasado meses desde entonces.

Hoy, curada, le es imposible prescindir del apoyo.
No es capaz de usar la pierna.

No recuerda cómo hacer uso de ella.
No sabe caminar.

No puede caminar sin muleta.
Porque piensa, equivocadamente, que es incapaz de hacerlo.

La atrofia que sufre es de alma.
¿Quién le alcanza la escayola?
¿Quién le apuntala la férula?
¿Quién?
Nadie.
Porque nadie es más de lo que tiene.
De lo que tendrá.
O lo que tuvo nunca.

Verónica Victoria Romero Reyes
La victoria de los ángeles.
Derechos registrados.

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