Amigos.

26 junio, 2010

El caso es que la vida pasa, para todos. Y no pasa de igual modo.

Depende todo de cómo naces, dónde o de qué (suponemos que todos del mismo sitio y no pienso entrar en detalles).
Especímenes hay de mucha consideración y es bien cierto que (los entendidos en filología pondrán aquí “de que”) a algunos nunca acabas de conocerlos. Esto no quiere decir que creas conocerlos pero siempre te acaban por sorprender de manera poco convencional.

Desconfío bastante de quienes me dicen que tienen muchos amigos. Yo, particularmente, no. En una mano me sobran dedos. Amigo no es el que se va contigo de cañitas ni el que te lleva pastelitos los domingos. Tampoco el que te abraza cuando la selección mete un golazo. (Generalmente aprovecha también para tocarte las nalgas pero, llevada por el efluvio ganador, poco o nada te importa).

La consideración de amigo es bastante más compleja que todo esto. Un verdadero amigo no te pregunta cuando sabe que lo estás pasando mal. Se limita a ayudarte como puede, de la manera que mejor sabe. No pregunta nada porque entiende que no necesitas preguntas. Necesitas respuestas.

Caídas hemos sufrido todos, en mayor o menor profundidad. Pero, ¿Cuántos han bajado a hacerte compañía? Acabáramos, lo fácil de ofrecerte la mano desde arriba… Generalmente después de subirte, te dan una palmadita concesdiente en la espalda y te arrean (entendidos eruditos lean “te espetan”) eso de: “Adelante, tú puedes”.

Pocos se dan cuenta de que tienes las rodillas ensangrentadas de la bajada por la gruta, pozo o socavón y de que luces una quemaduras portentosas en las yemas de los dedos por la fricción. (A menudo, cuando vas cayendo, intentas apresar tus manos a todo lo que puede parecerte un “filo seguro”. De filo tiene poco o menos y de seguro, paremos de contar. Terminas quebrando por la propia fuerza de tu cuerpo en descenso ese pedazo de cornisa que, para mayor gloria, acaba apuntillado en tu párpado provocándote un moratón de cuidado (entendidos lean “hematoma”).

Cuando te encuentras solo/a (lo políticamente correcto por delante), y miras alrededor no hay nadie. Todos se encuentran afanados en otros menesteres y en otras proyecciones sociales de convención antiquísima. Que si los niños, que si el marido o la esposa, que si el trabajo…

Y decides echar mano de algún miembro de la familia porque necesitas hablar. Y, ¡oh! te encuentras el mismo caso. Elevado a la décima potencia. O undécima (recuerdo que décimo primero es una incorrección en toda regla). Incluso los comprendes. A ti te encantaría tener esas diatribas rutinarias.
Y no levantarte pensando que tienes que discurrir como una culebra por aquí y allá sin visión de mañana.

¿Quién se va a preocupar de tus miserias si cada uno vive las suyas? Es una obviedad que, al caso, no merece ni cuestionarse.

Vivir la mentira es casi menos doloroso que cuestionarse la propia vida. Engañas la ambición, engañas al infante que quería comerse el mundo, engañas tu perspectiva de crecimiento asegurando que tu trabajo es el empleo que ansiabas desde púber, engañas, engañas… Te engañas y sobrevives.

Siempre te queda dormir.
¿O no?

VVRR. “Artículos”.
Derechos registrados.

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6 comentarios to “Amigos.”

  1. Sebas Says:

    hace mucho que nadie me conmueve con la oscuridad de una reflexión tan claramente fría… Te vengo siguiendo hace un tiempito… y estos últimos artículos son… buenísimos… Y esclarecedores..

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    • VVRR Says:

      Gracias Sebas, siempre me llega a lo más profundo que se me lea y me dejen algún mensaje. eso quiere decir que nada cae en saco roto y, la verdad, me alegra el día. Muchísimas gracias. Un gran abrazo.

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  2. Angie Says:

    Soluciones no tengo, shosho… pero si te sirvo de tirita, ya sabes donde ando…
    T’estimo…

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  3. Zape Says:

    Tu reflexión es cruda y triste, y en muchos sentidos cierta, pero ni tienes muchos amigos ni estás sola.
    Lo mismo que ser un positivo extremista es una ridiculez, ser negativo en extremo también lo es.
    Tengo una cosa “nuestra” publicada en mi blog(tranquila está aclarada la doble autoría je,je), a ver si te ríes un rato.
    Besos

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  4. VVRR Says:

    Sí que me reí Zape…

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