Inmenso, único, último.

17 abril, 2010

II. Inmenso, único, último.

Queda algo en ti que nunca entregas.
Algo límpido, extraño en conclusiones,
sutil como el poso de un café de noche
y triste como un huérfano sin guía.

¿Me regalarás el lastre pesado
de tus asientos de reproche?

Inmenso.
Deslumbrando el límite de lo exacto.

Algo, de mí, yo no entrego,
por ser tintura profana vacua,
herida que llevo escondida,
en la memoria de un fuerte taconeo.

¿Podré darte más que una vida
y un cielo nuestro con olvido?

Único.
Murmurando tu nombre en el óbito.

En ese nos, de hora ausente,
perdida en tacto mas invicta,
en un latido vivo y silente,
prendo mi rosa en tus claveles.

Inmenso, único, último.
Mi mármol roto en tus cinceles.

Verónica Victoria Romero Reyes. “Pensar enferma”.

Derechos registrados.

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Una respuesta to “Inmenso, único, último.”


  1. […] Inmenso, único, último.. […]

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